domingo, 5 de octubre de 2014

EL AVE DE LAS 9

El AVE salió a las 9 de la Estación de Sants. Mi amiga había muerto. La última vez que la vi hace bastantes años llevaba un gorrito y debajo su pelo era prácticamente algodón. Lo que desconozco es cuándo la hidra le había arrancado la vida. ¿Por qué? Simplemente por qué. Por la mañana estuve en un cementerio de esos que dejan ver nuestra ignorancia y falta de actitud ante la muerte. Luego le rendí mi pequeño homenaje ante el busto de su abuelo, que está en un gran parque urbano. "El trabajo siempre ha sido un gran amigo mío", figuraba allí, en aquel busto. Tras la comida, cogí el tren y volví. ¿Qué iba a hacer por la tarde allí? Tan sólo pensar en aquel monstruo mitológico de mil cabezas que devora a las personas que menos lo merecen. La hidra me la quitó.

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